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  BIOGRAFÍA
Yo conoci a bagate

Como era bagate

Como pintaba bagate

Que le agradaba a bagate

Cuales eran sus estados de animo

Porque amo y pinto al indio


Como enseñaba bagate

Porque amaba a su familia


Queridos Lectores

 

Muchos son los que se han ocupado de este insigne artista, a través de su existencia y posteriormente después de su fallecimiento, publicaciones realizadas en los diversos medios de comunicación escrita. A nuestro criterio hemos escogido: YO CONOCÍ A BAGATE. Publicado en Julio de 1 990 por el Dr. Julio Villanueva Bazán, hijo del extinto pintor y que reproducimos en su totalidad:



 

YO CONOCI A “BAGATE”

En vida se llamó JUAN DEL CARMEN VILLANUEVA RODRIGUEZ, nació el 16 de Julio de 1893 en la ciudad de CAJAMARCA.- Hijo del matrimonio de don Juan Belisario Villanueva Soto y de doña Mercedes Rodríguez Villanueva - ambos de estirpe Cajamarquina.- Casó con la Sra. DORILA BAZAN CADENILLAS, y en cuyo hogar nacieron hijos: Juan Antonio, Carmen Berthila, Julio Napoleón, Marco Antonio, María del Socorro, Jaime Luís, María Eugenia, y Flavia Marcela.- Socorro fallece y los siete restantes viven en Cajamarca, Trujillo, Chiclayo y Lima.

Yo estuve 18 años de mi vida íntima cerca de él. Durante este tiempo pude apreciar a Bagate con todas sus facetas: de artista, maestro, familiar, ciudadano y amigo.

Declaro en honor a la verdad que jamás tuve oportunidad de conocer a un artista en su calidad humana, a un maestro de vocación, a un familiar tierno y generoso, a un ciudadano ejemplar, y a un amigo leal y digno.

De lo que afirmo son testigos el consenso de la ciudad, los ex alumnos del glorioso Colegio “San Ramón” de Cajamarca, sus pinturas, esculturas, tintas, dibujos, el homenaje de la ciudad al membretar a una calle con su nombre, bustos y placas colocadas en su honor, y el recuerdo de sus familiares.

En verdad fue un hombre que amó mucho, que jamás se apartó de su tierra, que extendió su mano franca y cordial a sus amigos y discípulos, que dedicó su existencia a lograr el bienestar de los suyos, y en especial a pintar las costumbres del aborigen como el hermoso paisaje andino de su tierra.

La obra pictórica de Bagate es testimonial y denunciante de una época que no volverá.- No siguió o imitó a nadie, por ello la crítica lo cataloga como el pintor de la originalidad. Así lo afirmó el celebrado periodista Nicolás Puga Arroyo cuando escribe “Bagate tendrá, como es lógico y explicable, críticas y detractores, pero su obra jamás podrá ser negada”.

BAGATE, no desdeñó el academismo, al contrario lo respetó siempre, y en especial en la pintura del maestro Sabogal, de quién tuvo el honor de ser amigo, aunque brevemente.

Pintó porqué nació artista, tomó la paleta y pincel porque en su alma estaba enquistado el arte nativo, hizo pintura de conjunto porque en su retina estaba impregnada formas y colores, y creó fue inevitable que pintara hasta anciano, y, cuando su vista y pulso no eran los de antes.

Pero dejemos de lado la obra del pintor, que a mi no me corresponde comentar, y más bien voy a narrar su vida para que sus descendientes lleguen a saber quién fue, y en ese afán trataré de recordar cómo era, cómo pintaba, que le gustaba y qué no, cuál era su lectura, qué le gustó conversar, por qué quiso a los campesinos, por qué amó a la juventud de su tierra, por qué le apreciaban sus amigos, por qué no salió de Cajamarca, por qué quería a su familia, y, en fin tantos matices dignos de mencionar.






 

COMO ERA BAGATE

Bagate era de personalidad definida, de severas convicciones, principios morales, sentimientos religiosos, proclive al servicio, practicante de caridad, alejado del metal, y en especial con amor entrañable a su terruño.

Bagate era sensible al dolor ajeno, presto a brindar su mano de amigo y maestro, capaz de dar pan o ropa al desnudo, y, de extraordinaria sencillez y modestia.

Era tierno y efusivo, alegre con chispa y vena para la amenidad, de inteligencia profunda, locuaz y muy respetuoso de todos.

Conversador por antonomasia, narrador ameno, y amante de la tertulia. Gustaba de las sobremesas largas y educativas, tratando siempre de sentar normas de conducta. Usaba ejemplos de hechos y personas del ayer y presentes, descritos con locuacidad y detalles, y, esperando siempre y en todo instante de ser comprendido.

Estas charlas de la vida y sus problemas las usaba en el salón de clase-pues después de esbozar la muestra en la pizarra iniciaba su conversatorio tratando de entrar en el alma del alumno de encontrar en ellos a los confidentes para ayudarlos en sus problemas. Cuando lo lograba no reparaba en nada para servirlos, pues los quería como a hijos.

Las charlas de Bagate continuaban luego en la plaza de armas en rueda con sus íntimos, a los que quería y apreciaba con verdadero afecto amical.

Era profundamente sentimental, demostrándolo a cada instante.

Trataba de disimular, pero a veces era vencido y entonces se sumergía en elocuente tristeza, situación que se reflejaba en su expresivo rostro y luego su mirada remontaba a los recuerdos de su infancia, a sus vivencias no gratas, pues tuvo la desgracia de perder muy tempranamente a su señora madre, a la que recordaba a diario con verdadero amor filial.

Pero esa borrasca pasaba, y luego de expresiva sonrisa, volvía a su habitual alegría y lanzaba sonora carcajada –en clara demostración de desafío al destino.

Las veces que festejaba reunión de familia, cogía su guitarra y luego entonaba hermosas canciones de su época, las mismas que las matizaba con chistes y dichos del ayer-sabía que con esto alegraba a los suyos y que se sentirían felices y contentos.- Bagate, para las gentes de su barrio era el amigo y vecino bueno, a quién buscaban en cualquier problema, sabiendo que encontrarían un consejo o cualquier ayuda.- Para unos era “Don Juan”, pero para la mayoría era “Don Juancito”. Muy temprano al despunte de los rayos del sol solía pararse en la puerta de la casa, y saludaba a los vecinos con efusivas frases de amistad y cariño, sabiendo que también recibiría el mismo afecto y respeto que supo despertar en quienes le conocieron y trataron.






COMO PINTABA BAGATE

BAGATE pintaba cuando, Dios en su infinita bondad, lo inspiraba.

El sentía el mensaje, y entonces –muy de mañana-calando su clásica vasca y su guardapolvo marrón ingresaba a su taller, anunciando a grandes voces que no le molestaran en lo posible.

Allí pasaba las horas, en religioso silencio, quebrado únicamente por el gorjeo de los zorzales que pisoteaban el durazno que adornaba el patio de su casa.

A veces salía cuando la luz del día ya se había ido, y comentando que pronto terminaría el cuadro que estaba pintando y que ya tenía nombre, desde hacia tiempo.

Cuando esto no ocurría, mejor dicho cuando la inspiración no invadía su ser, no tocaba la paleta, ni reparaba en el cuadro que estaba en ejecución, y así pasaban algunos días o semanas. Tenía un crítico de verdad, y era su esposa Doña Dorila, a quién llamaba y le preguntaba su parecer. Ella con inaudita sinceridad daba su opinión, y muchas veces era escuchada con humildad y amplia sonrisa de satisfacción.

A veces de modo sorpresivo, tomaba su cartapacio de cuero y prestamente se encaminaba a la campiña-sólo y algunas veces acompañado por alguien. Se demoraba largas horas, y luego por la tarde regresaba a su hogar completamente satisfecho, lo cual era signo evidente que había logrado un buen apunte que mas tarde trasladaría al lienzo.

Así se logró la mayor parte de sus óleos, y en esta forma pudo captar escenas de la vida campesina, especialmente aquellas que encontraba interesante y motivo para un cuadro.



 

QUE LE AGRADABA A BAGATE

BAGATE fue el mejor oleogabalo de Cajamarca, sentó fama en ello, al extremo de haberse fantaseado con sus faenas gastronómicas- Gustó de la buena mesa, prefiriendo los potajes de su tierra.

Amigo de reuniones y por otro lado era bastante huraño con las de carácter social y a las que ignoraba sin ningún comentario.

Jamás le gustó halagos ni alabanzas, rehuía de los que pretendían colmarle de adjetivos- era contrario a la vanidad, pues sabía y comprendía que la modestia y sencillez son los mejores tesoros que puede disfrutar el hombre que sabe a dónde va y qué camino tomar.

Enemigo del chisme, del ruido de la maldad y balbuceo a media voz, más de una vez suplicaba no ocuparse de nadie, y menos de los que eran sus amigos o no se encontraban presentes.

Muy afecto a alentar a los demás en sus empresas o en sus obras le emocionaba escuchar que alguien triunfaba y conseguía el éxito pues esto lo consideraba hermosa nueva que luego transmitía a grandes voces.

En especial se ponía sumamente contento cuando esto pasaba con un ex alumno suyo o con cualquiera de sus amigos.

Jamás tomó la escobilla del falso halago, no quemo incienso a nadie y supo guardar su sitial sin sumirse a la comparsa de los aya yeros de pacotilla.

Nunca permitió que se le apostrofara o insultara, así su autor hubiese sido amo y poderoso-no le agradaba el exhibicionismo y la falsa poste, pues no la consideraba digna de un hombre, cual fuere el sitio que ocupara.

Fue rebelde con causa y no permitió la injusticia y por ello se mantuvo lejos de los amos de turno, soberbios o esbirros de toda calaña.

Fue tenaz defensor del pobre, del humilde, desvalido o apaleado por la prepotencia y la maldad. Su pintura lo prueba plenamente, sin ninguna duda.

Bagate, el pintor y maestro –como así le llamaban sus alumnos y amigos fue radical, no de medias tintas y flaquezas, y por eso desechó la hipocresía y falsedad.

Honradez, trabajo, respeto y corrección fueron sus moldes con los que trabajó con docencia y en ámbito de sus allegados.

Maldad, hipocresía, subterfugio, abuso y malacrianza eran defectos que detestó siempre, y no sólo eso, sino los combatió con extrema valentía y dignidad.

Conversador empedernido, agradándole sobre manera temas de historia local, regional y nacional. Comentaba con entusiasmo notas culturales, pictóricas, escultóricas, y el acontecer diario de la vida del país.

Lector infatigable de obras de arte, historia o cultura general, nunca dejó de leer diariamente, y en especial en las noches por espacio de dos o tres horas antes de dormir. Así asimiló verdadera auto cultura, y que le permitió alternar con amigos, alumnos y vecinos.

Amante de la música, la misma que le producía momentos de alegría y sano esparcimiento-cantaba siempre y tenía voz agradable y entonada.

Bagate sentía verdadera fricción y alegría cuando se le solicitaba un consejo hacia derroche de verdadero paternalismo con esto y lo hacia sumamente complacido así fuesen mayores, menores, hombres. Mujeres, amigos o conocidos. Esto no importaba para él.

Usaba para este cometido motivaciones, narraciones, citas, dichos, proverbios o alguna experiencia personal, y terminaba con sus clásicas recomendaciones.



 

CUALES ERAN SUS ESTADOS DE ANIMO

BAGATE, con toda la sentimentalidad que le caracterizaba no estuvo exonerado de pasar en el día por diversos estados de animo, dueño como era de notoria sensibilidad no podía sustraerse a los momentos de melancolía y tristeza. Nunca pudo evadirlos, y siempre los experimentaba sin formular palabra alguna.

Pero estos se producían de vez en cuando, y nunca lo amedrentaron. Al contrario, luego de sobreponerse, retomaba su habitual alegría, disfrutando de la vida en toda su plenitud gozando y haciendo gozar.

Es cierto que el artista pasa por estos planos, es verdad que no ha existido pintor, escultor, músico o poeta que haya escapado a los cambiantes modos de estado del espíritu. Creo que si no hubiesen pasado por ellos, no habrían sido posible sus obras.

En el caso de Bagate estos estados eran marcados, pero primando los de suprema jolgorio y amplitud. Si su infancia se vio privada del amor materno, no es también menos cierto que su juventud, madurez y vejez, fueron pletóricos de satisfacciones y logros espirituales, pues estaba rodeado de su familia que lo adoraba, respetaba, y, ahora lo venera con infinita ternura.

Su fiel y leal esposa Sra. Dorila, jugó un papel muy importante en el decurso de su existencia-prácticamente ella forjó la felicidad del artista, y contribuyó con su sagacidad e inteligencia a la producción artística del paleta.

Para combatir el tedio y pensamiento negativo Bagate se esmeró en la conversación. Para ello escuchaba atentamente, y luego replicaba con amplitud y curiosidad. Jamás interrumpió un relato, pues fijaba su atención en el interlocutor, y cuando tenia que corregir algo lo hacia con delicadeza de modo que no se ofendiera nadie.

Su amenidad fue notable y conocida, su capacidad narrativa era sumamente interesante, y muy requerida por su grupo de amigos, quienes le buscaban para charlar.

Cerca de un antiguo quiosco de la plaza de armas de Cajamarca, y en una banca ya tradicional y conocida se reunía con sus coterráneos a disfrutar de la conversación desde muy temprano hasta altas horas de la tarde o noche.

Recuerdo a los amigos y habitúes muy cariñosamente: Don Atilio Satui, Don Juan Devitory, Don Juan Quispe, Don Manuel Pereyra, Don Antonio Chavarri, Don Felipe Córdoba, Don Víctor Pajares, Don Alejandro Saravia, el Comandante Julio Guerrero, Don Víctor Ravines, Don Wenceslao Arroyo y otros venerables caballeros cuyos nombres se me escapan.

También gozaba de la compañía de sus amigos jóvenes, quienes habían sido sus alumnos, y a los que pidió le tratara de “tu”. Me parece ver a Manuel Chávarry, a Luís Alva y Alva, Nicolás Puga, Juancho Gálvez, Rafael burga, Neptalí Castañeda, Alfonso Incháustegui y muchos otros más.

Conocedor de la historia familiar de los cajamarquinos, de los usos y costumbres de los barrios de la ciudad, estilos arquitectónicos de las iglesias, pinturas y retablos, y, de las ruinas de Kumbe Mayo, Koyor, Namora, Otuzco y Santa Apolonia.



 

PORQUE AMO Y PINTO AL INDIO

BAGATE estimaba al indio de la campiña porque era humano y profesaba el Cristianismo. Sintió pena al verlos avasallados, ignorados, sumidos en lastimera pobreza- y sobre todo sometidos a explotación por el hacendado y también por el habitante de la ciudad.

Eran tratados con rudeza, y altivez- lo que dio origen a muchos dramas que felizmente no volverían a ocurrir.

Bagate pintó con realismo y crudeza la vida de miseria del indio, y es así como en su primera exposición el año 1931, muestra a la Lima galantes cuadros que causaron asombro como “El Gamonal”, “Daño”, “Ajusticiado”, y “Escuela”.

No se si algún pintor indigenista llevó al lienzo estas graves escenas pero si estoy seguro que Bagate lo hizo, y esto no lo puede negar nadie, porque felizmente aquellas pinturas existen.



 

COMO ENSEÑABA BAGATE

BAGATE no sólo cumplió con enseñar su materia, que como es de publico conocimiento fue el Dibujo, - no, fue mas allá porque logro adentrarse en el alma del educando, y para ello le bastó su bondad, capacidad de amor y su indudable maestría en la charla y el discurso.

Su tema fue la vida y sus problemas, que dominaba a la sociedad porque el había vivido intensamente, pues conoció diversas facetas humanas y esto fue mas que suficiente para lograr lo que se propuso.

Su experiencia, su respetable figura, su voz fuerte, su energía y coraje, y en especial su entrega a la juventud fueron sus mejores aliados.

También había nacido maestro sin estudiar para serlo, tal como no estudio para ser pintor, lo fue porque estaba en su alma serlo.

Quería a la juventud estudiosa, con lealtad, sinceridad y gallardía, y, por espacio de 34 años ininterrumpidos fue docente. Han pasado muchos años y todavía se le recuerda con el mismo afecto que derramó, con la misma entrega que predico- y así, son miles de ex alumnos que le guardan entrañable recuerdo y gratitud.

No hay sanrramonino que no lo aprecie y no lo pondere narrando muchas de sus ocurrencias y muestras de sentida humildad. Como evidencia de lo que se afirma están los bustos y placas empotradas en el claustro, la promoción 1944 que lleva su nombre, y su presencia masiva el día que marcho rumbo al campo santo, en hombros de los hijos de los sanrramoninos, quienes llenaron 6 cuadras aquel día de tanto dolor y homenaje.

Fue la Municipalidad de Cajamarca, la que presidió el duelo de la ciudad montando regia capilla en su local a pesar de que Bagate nunca fue miembro de la misma y fueron 10 oradores los que, a nombre de las instituciones de Cajamarca le dieron el ultimo y postrer adiós al maestro y artista que entrego su vida y obra a su querida tierra nativa.

Bagate, tuvo muchas oportunidades de salir fuera de Cajamarca, pero felizmente no lo hizo porque amaba a su familia y a su terruño, como muy pocos los hacen. Declinó una beca a Milán otorgada por el gobierno de entonces, declinó una propuesta por el Teatro Segura para pintar decorados y exteriores, y no quizá aceptar la propuesta de los Hermanos Morales –artistas Mejicanos para viajar a ese país -.

Nunca le importó la fama, no había nacido para buscarla, y menos a alto precio cómo el tener que abandonar a su esposa, hijos, padre y hermanas que hubieses quedado al desamparo.

Decía siempre y con mucha razón: “En dónde voy a poder contemplar la policromía de nuestra campiña, con sus variados verdes, sus azules índigos, sus ocres y sus copos de nubes”.

“Dónde hay las alfombras de paja, retama, dónde los molles juguetones, dónde los negros capulis, dónde los erguidos eucaliptos”.

Por eso no salió de Cajamarca, por eso no es más conocido, y por eso sus cuadros no se compran en miles de dólares, por eso no saben que significa su seudónimo, y por eso recién alguien dice: “No es posible que siga en el olvido”, “no es posible que se ignore su pintura”, “no es posible que, después de amar tanto, algunas veces se le postergue”.



 

PORQUE AMABA A SU FAMILIA

Porque fue un hombre amoroso, pegado a sus parientes cercanos, vivió para proteger y ampararlos en forma solicita y total.

Construyó personalmente una casona con ambientes para sus hijos, padre y hermanas. Su mesa era grande y gustaba que todos concurrieran a ella y compartieran el pan que él traía con amor, generosidad y con sincera actitud de padre ejemplar.

No negó protección a quien se lo pidiera, menos a los suyos, trabajo intensamente para lograr los medios que demandaron la educación de sus vástagos en las Universidades y haciendo posible que estos optaran una profesión.

Fue noble y desprendido, y cumplió con su deber sin importarle jamás retribución alguna.

Amó a sus seres queridos hasta el último de sus días, legándoles no sólo bienes sino también un nombre querido y respetado.

Su esposa no sólo fue la mujer ejemplar que Dios le dio como compañera y madre de sus hijos, sino también la consultora y confidente en todos sus problemas, penas y alegrías. Se amaron tanto en vida que proyectaron su unión en el más allá, y, por cuya razón sus restos reposan en un mausoleo que se levanta como símbolo de lealtad, cariño y comprensión de dos seres que se quisieron intensamente.

Bagate, para el que escribe estas notas, sin exageración, es cúmulo de cualidades personales de alta calidad humana, que lo distinguió y caracterizó entre las gentes de su generación, y, fue tanta su jerarquía espiritual que su recuerdo será permanente para sus descendientes, a través de los años que han pasado y los que vendrán.

Justamente para ellos escribo estas líneas –ya en el atardecer de mi vida- y arrepintiéndome no haberlo hecho antes, porque era justo y necesario y sobre todo porque él lo merece, aunque es pálido homenaje, pero lleno de respeto y admiración.

No puedo dejar de decir algo que es muy importante se conozca, ya que se trata de cualidad rara, y, es que no tuvo enemigos, porque sencillamente nunca los fabricó. No recuerdo que nadie hablara de sus defectos, más bien lo hicieron y lo hacen de sus virtudes. Antes de terminar debo rendir mi cálido homenaje a Cajamarca, la tierra que tanto queremos y recordamos. Fue y sigue siendo cuna bendita en cuyas entrañas han nacido miles de hombres y mujeres que han dado brillo a la patria, con sus obras y con sus hechos en todos los campos de la actividad: ciencia, arte, docencia, foro, política, milicia, diplomacia, música y canto. Esto es verdad y bien conocida en el ámbito nacional.





 

QUERIDOS LECTORES

Es posible y explicable que al borronear estos apuntes haya emitido juicios apasionados, pero no podía ser de otra forma, cuando se expresa sentimientos filiales, pues Bagate fue mi progenitor, y de lo cual me siento dichoso y feliz, y porque no decirlo, orgulloso.

Trazó el derrotero de mi vida, pero me apena mucho declarar que no haya podido ser como él, pese a ser su hijo, y no obstante, de haber escuchado sus enseñanzas y consejos de padre, amigo y maestro.

Sólo me queda el íntimo consuelo de recordarlo siempre, y bendecir su memoria rezando a cada instante al divino Hacedor, para que le conceda infinita paz en su tumba.

 

 


 

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