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  EL HOMBRE
Para tener una idea de cómo era este gran artista, hemos recurrido a sus hijos principalmente a Carmen, Flavia, María Eugenia y Jaime Villanueva Bazán, para conocerlo como padre, amigo, en su desempeño como Profesor y en su labor de artista. Y para conocer su obra, he tenido que sumergirme en un mar de artículos periodísticos para poder ceñirnos a la verdad y poder hacerles conocer tal y cual fue él.
BAGATE, tuvo la suerte de nacer en Cajamarca, ciudad ubicada en la sierra norte del Perú – América del Sur, el 16 de Julio de 1893. Lugar en la que desde que uno ingresa a tan hermoso valle andino, experimenta un inmenso sosiego en el alma y por sus caprichosas y delicadas formas sumado al colorido de su campiña, la convierten en un lugar de donde han emergido grandes artistas que con la palabra, las notas y principalmente con la combinación de los colores han tratado de expresar la belleza de esta hermosa parte del Perú.

Físicamente era de talla alta, muy bien plantado de mirada vivás, profunda y escudriñadora, que con sólo observar a la persona, le bastaba para saber con quien trataba.
Hombre de mucha intuición y amor al prójimo, en su trayectoria como hijo, hermano, padre, maestro y amigo, siempre tenía a flor de labio un consejo oportuno, especialmente para que se superen día a día y sean algo en la vida.
Este hombre, que su sola presencia irradiaba una personalidad muy respetable, pues en él se encontraban los rasgos de inteligencia, carácter, temperamento y constitución, muy bien definidos. A veces quizás demasiado orgulloso, tuvo la oportunidad de ir becado a Italia en 1931 por el entonces Presidente de La República , Luís Sánchez Cerro, pero su sentido de responsabilidad pudo mas que la fama, pues en esa época él estaba casado, tenía tres hijos y veía por su padre, su suegro y sus dos hermanas.

Detestaba la mentira, era muy recto en su proceder, cumplidor de sus deberes. Tenía por costumbre llegar antes de la hora indicada cuando tenía alguna cita y especialmente en su desempeño como Profesor en su querido “San Ramón”, en el cual por el lapso de más de treinta años que laboró jamás llegó tarde ni faltó. Impecable en su indumentaria, generalmente vestía de terno con corbata o con pañuelo en el cuello. Y para pintar usaba un guardapolvo de color beige y vasca de color negro que hasta la fecha se conserva en la sala museo de su residencia en Cajamarca. Salía victorioso en todos los trabajos que él se proponía realizar, no había nada imposible y lo que hacía lo ejecutaba muy bien.
En el trayecto de su vida era indispensable la lectura, convirtiéndose en un lector asiduo de las buenas obras tanto las de literatura como las de historia y especialmente de arte llegando a tener en su hogar una buena biblioteca. Siempre estaba al tanto de los acontecimientos nacionales e internacionales de su época, que eran los temas que tocaba en sus diarias charlas con los amigos que encontraba en los paseos diarios que realizaba por la ciudad todas las tardes. En su juventud era muy asiduo al cine, llegando a aprender a proyectar películas.
Hombre muy creyente y practicante de la religión católica, devoto del Sr. de los Milagros y de La Virgen Dolorosa de Cajamarca. Una de sus predilecciones en su vida hogareña, era de realizar paseos campestres y practicar la casería. Hay muchos escritos de su fama de gastrónomo y de un excelente apetito, pues le gustaba comer, abundante y bien preparada la comida de allí la frase: “Apetito Bagatuno”.
En 1915 a la edad de 22 años contrae matrimonio con la dama cajamarquina Dorila Alfonsina Bazán Cadenillas, naciendo de cuya unión 10 hijos: Juan Antonio (1916-1998), Mercedes Dorila (1918-1920), Carmen Bertila (1920), Nieves Amalia (1922-1924), Julio Napoleón (19), Marco Antonio (1928), María del Socorro (19-1990), Jaime Luís (l9), María Eugenia (1940) y Flavia Marcela (1942).
De sus hijos solamente cuatro han continuado pintando: Juan, Carmen, Julio y Jaime. Destacando Jaime Luís quien ha realizado hasta la fecha tres exposiciones.
Durante su existencia le aquejaron dos dolencias, las mismas que en diferentes épocas y por poco tiempo lo alejaron de la actividad artística. La mayoría de sus biógrafos, por falta de información, han establecido un lapso unos de siete años y otros van hasta 20 años. Tomando como referencia la exposición que hizo en Lima en 1931 hasta el año 1951 que vuelve a exponer en la ciudad de Trujillo. Periodo según ellos que Bagate se mantuvo alejado de la pintura. Lo que es absolutamente falso, pues el siguió alternando su labor de Profesor, con la pintura y el modelado.
Bagate es el único que se atrevió a plasmar en sus óleos el abuso que se cometía con los indígenas a diferencia de sus contemporáneos: Sabogal, Urteaga y Camilo Blas.
Falleció el 10 de Mayo de 1969 a la edad de 76 años.

 

 

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